Despedida

Queridos amigos:

Hemos llegado al final de nuestro viaje.

Ha sido un gran placer para mí compartirlo con vosotros. Pues todos y cada uno de vosotros sois maravillosos, únicos e irrepetibles.

Independientemente del motivo que os haya llevado a consultar esta web, deseo de todo corazón que os haya aportado la luz necesaria para que libremente con dignidad y responsabilidad podáis elegir vuestra mejor opción reproductiva, curativa o informativa.

La vida es nuestra gran aventura, nuestra gran carrera de obstáculos, con todo lo bueno y con todo lo malo. Es lo mejor que poseemos, es nuestra gran oportunidad desde el principio hasta el fin, y sólo hay una manera de aprovecharla: VIVIÉNDOLA.

La vida es sensibilidad, armonia, belleza, creación, inspiración, comunicación, expresión, lucha, magia, reto, color, oportunidad, vibración, emoción, superación, esperanza, …..   un sueño a tiempo real hecho realidad …….  APROVECHADLA.

¡La vida es la vida!

 

Tal como dice el poeta sevillano Antonio Machado (1875 – 1939):

Caminante, son tus huellas
el camino, y nada más;
caminante, no hay camino,
se hace camino al andar.
Al andar se hace camino,
y al volver la vista atrás
se ve la senda que nunca
se ha de volver a pisar.
Caminante, no hay camino,
sino estelas en la mar. 

Tal como dijo Theodore Roosevelt en su discurso “ El hombre en la arena”, pronunciado en La Sorbona de París (Francia) el  23 de Abril de 1910, que encontraréis íntegro aquí:

No es el crítico quien cuenta, ni el que señala con el dedo al hombre fuerte cuando tropieza o el que indica en qué cuestiones quien hace las cosas podría haberlas hecho mejor.
El mérito recae exclusivamente en el hombre que se halla en la arena, aquel cuyo rostro está manchado de polvo, sudor y sangre, el que lucha con valentía, el que se equivoca y falla el golpe una y otra vez, porque no hay esfuerzo sin error y sin limitaciones.
El que cuenta es el que de hecho lucha por llevar a cabo las acciones, el que conoce los grandes entusiasmos, las grandes devociones, el que agota sus fuerzas en defensa de una causa noble, el que, si tiene suerte, saborea el triunfo de los grandes logros y si no la tiene y falla, fracasa al menos atreviéndose al mayor riesgo, de modo que nunca ocupará el lugar reservado a esas almas frías y tímidas que ignoran tanto la victoria como la derrota.

O como escribió en un poema William Ernest Henley (1849–1903), a pesar de sus problemas de salud, desde una cama de hospital en 1875.

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INVICTUS (invicto, inconquistable en latín)

En la noche que me envuelve
negra como un pozo abominable
yo agradezco al dios que fuere
por mi espíritu inconquistable.

Atrapado en este circunstancial lugar
yo he gemido pero no he llorado
ante las puñaladas que me deparó el azar
mi cabeza sangra, pero no me he postrado.

Más allá de este lugar de furia y de lágrimas
me acosan las sombras con terror.
Pero tantos años de amenazas
me encuentran sin temor.

Ya no importa cuál fue mi camino
ni cuántas culpas he acumulado.
Soy el dueño de mi destino.
Soy el capitán de mi alma.


 

 

Este poema se ha hecho famoso a raíz de la película con el mismo nombre (INVICTUS) en el año 2009 dirigida por Clint Eastwood y protagonizada por Morgan Freeman y Matt Damon, basada en el libro El Factor Humano de John Carlin. Trata sobre Nelson Mandela y su uso de la Copa del Mundo de Rugby de 1995 como una oportunidad para unir al país. El título viene de que Mandela tuvo el poema escrito en una hoja de papel durante su prisión, ayudándole a sobrellevar su encarcelamiento.

Nosotros somos únicos, producto del azar y del capricho de nuestros ancestros. No importa como hemos llegado, lo importante es que estamos aquí y ahora, y que juntos, podemos lograr nuestras metas. Es tiempo de acción:  ADELANTE,  LUCHA POR TUS SUEÑOS, «LA ARENA DE TU ruedo TE  ESPERA» …… DIFÍCIL tal vez SI,  imposible no.

Y recuerda que, como decía John Lennon en su canción Beautiful Boy, «La vida es lo que te pasa mientras estás ocupado haciendo otros planes»… DESOCÚPATE, VIVE LA VIDA……. Y sé FELIZ!

Que la buena suerte siempre os acompañe y que, en tu experiencia planetaria, dejes más huellas que cicatrices. Tal como decía Antoine de Saint-Exupéry  en su libro “El Principito” ,“ lo más importante es invisible a los ojos”.

Bartolo

Revisión: 11 de junio de 2016